La invitación del Jurado Electoral Especial de Chiclayo para la suscripción del Pacto Ético Electoral 2026 representa una oportunidad institucional clave, pero también un riesgo conocido, que el pacto vuelva a convertirse en un acto protocolar sin consecuencias reales.
La historia electoral peruana demuestra que muchos pactos éticos han sido firmados con solemnidad y olvidados con rapidez, convertidos en documentos simbólicos sin mecanismos de control, sanción moral ni seguimiento ciudadano. El resultado ha sido la normalización del agravio, la mentira, el uso instrumental de denuncias, la manipulación mediática y la degradación del debate político.
Por ello, este proceso exige pasar del pacto declarativo al pacto vinculante en términos éticos, políticos y ciudadanos, donde la forma cuide el respeto y el fondo garantice coherencia, responsabilidad y límites claros.
Un verdadero pacto ético no debe proteger candidaturas, sino proteger la democracia, la fe pública y el derecho del elector a un voto informado y libre de manipulación.
Cinco propuestas que marcan la diferencia (forma y fondo)
- Cláusula de responsabilidad política inmediata
Todo candidato u organización que incurra en difamación comprobada, uso de información falsa o manipulación deliberada debe asumir una responsabilidad política pública, independientemente del resultado judicial.
La ética no espera sentencia firme. - Comité Ético Regional con participación ciudadana
Crear un Comité Ético Electoral Regional integrado por,
JEE (observador),
Colegio de Periodistas,
Academia,
Sociedad civil organizada.
Este comité emitiría pronunciamientos públicos no sancionadores, pero moralmente vinculantes, visibles para el elector. - Prohibición expresa del “antivoto oscuro”
El pacto debe rechazar explícitamente,
Campañas basadas solo en destruir al adversario,
Uso de expedientes incompletos o filtraciones maliciosas,
Guerra sucia digital y anónima.
Criticar propuestas sí; destruir reputaciones sin verdad, no. - Transparencia activa y trazabilidad del discurso
Cada organización política se compromete a,,,,
Sustentar públicamente acusaciones,
Rectificar de inmediato información falsa,
Diferenciar opinión, denuncia y hecho probado.
Esto devuelve orden, seriedad y racionalidad al debate electoral. - Seguimiento público y memoria ética
El pacto debe incluir un informe final de cumplimiento ético, publicado antes de la jornada electoral.
Que el elector sepa quién honró su palabra y quién no.
La memoria ética es parte del voto informado.
fe pública y compromiso democrático
Un pacto ético auténtico no es un trámite: es un acto de fe pública, un compromiso con la verdad, la convivencia democrática y el respeto al ciudadano.
Si los pactos anteriores durmieron el sueño de la ética y la razón, este debe despertar la conciencia democrática, devolver valor a la palabra y demostrar que en política aún es posible discrepar sin destruir, competir sin corromper y ganar sin traicionar principios.
Con respeto institucional, espíritu democrático y la firme convicción de que la ética no es un adorno electoral, sino el cimiento de la República.con esperanza y rectitud, Rafael Aita Campodónico.
Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque.


0 comments on “Un pacto ético con fe pública: Cuando la palabra vuelve a valer en democracia”