Por Cecilia Palacios
En Perú la característica que ha predominado en los últimos 35 años en elecciones generales es la volatilidad del elector razón por la que las predicciones de politólogos y especialistas son aciertos o desaciertos con duración de corto plazo, predicciones que hace décadas no grafican la foto final, menos aún si consideramos que en el presente proceso existe casi el 40% de ciudadanos que manifiestan votarán en blanco, viciado o no saben por quién votarán. Si bien este alto porcentaje podría reducirse a medida que se aproxime el 12 de abril la cercanía estadística entre los actuales candidatos que se ubican en los primeros 10 lugares es tan estrecha que hace perfectamente posible que cualquiera pueda estar en la segunda vuelta, un error podría sacar de carrera a cualquiera.
Las sorpresas de la última encuesta publicada por Datum Internacional son tres, la novedad es que la nueva puntera es Keiko Fujimori que logra superar por décimas a Rafael López Aliaga, un empate técnico logrado no por su ligero crecimiento de 1 % en intención de voto sino más bien por la caída de 3 puntos del candidato de Renovación Popular; si bien no existe claridad sobre la caída del candidato celeste y no puede hablarse de una tendencia, se presume que le ha pasado factura su excesiva agresividad y haber liderado la censura express a Jerí. La segunda sorpresa es el ascenso geométrico del candidato Wolfgang Grozo que en diciembre pasado registraba solo 0.2% de intención de voto y hoy se ubica con 4.2% colocándose en el grupo que pelea su pase a segunda vuelta; sin embargo, la sorpresa más novedosa que nos trae esta encuesta es el crecimiento en 30 días de César Acuña de 3.4% a 5.2%, un crecimiento que lo hace impermeable a la crítica a su partido APP por mantener cuotas de poder en los gobiernos de Pedro Castillo , Dina Boluarte, José Jerí y haberse aliado a la izquierda para colocar a Balcázar; un inesperado ascenso que quizás radique en un abanico de promesas subalternas entre candidatos a gobernadores regionales, alcaldías provinciales y distritales aderezado con ese plus de “plata como cancha” que lo impregna, dinero que no provendría exclusivamente de recursos propios sino de convenios publicitarios regionales amañados para favorecerlo.
Acápite aparte merece el ascenso del candidato Wolfgang Grozo, un general en retiro de la FAP especialista en Inteligencia estratégica, condecorado durante el gobierno de Alan García por su “alto aporte a la defensa nacional en territorios vecinos”; aunque Grozo se ha negado a revelar la razón explícita de tal distinción, ha trascendido que se infiltró por 4 años como espía en el gobierno ecuatoriano obteniendo información clasificada de gran relevancia para el posterior acuerdo de paz que se firmó con el país vecino. Si algo podría describir al líder del partido Integridad Democrática es que es percibido como un anti sistema, tal vez con un discurso similar al de López Aliaga pero menos confrontacional; es conservador, pro familia, se muestra a favor de promover una reforma del sistema interamericano de derechos humanos, propugna cadena perpetua para presidentes y funcionarios corruptos, habla de meritocracia y “convocatoria a los mejores”; plantea una reforma simultánea de Policía Nacional, sistema de justicia y sistema penitenciario; así mismo, promete la construcción de mega penales y el internamiento temporal de internos de alta peligrosidad en establecimientos militares en ese periodo, promueve la instalación de “cárceles-factoría“ en los que el delincuente trabaja, gana su manutención y va pagando su reparación; Grozo se auto reconoce como “un demócrata convocante, dice estar en contra de la pena de muerte, de la minería ilegal, del narcotráfico y del terrorismo”. En contra tiene que son poco rastreables los orígenes personales y políticos de la gente con la que gobernaría, la mayoría de los miembros de su Comité Ejecutivo Nacional si bien no registran sentencias judiciales provienen del sector privado y su experiencia de trabajo en el sector público es pobre; tampoco es clara la procedencia de fondos de campaña y quiénes son sus aportantes. Entretanto, el candidato de Integridad Democrática ya registra en su haber varias denuncias: una foto con Samir Villaverde en 2018, la inclusión de su nombre en la lista de transferencia de Pedro Castillo en el sector Defensa, su vinculación a los “Cuellos Blancos” por haber estado a punto de aliarse con el partido del actual Fiscal de la Nación y una supuesta destitución de la FAP por asuntos deshonrosos posteriormente desmentidos.
A medida que se acerquen las elecciones los candidatos que vayan escalando posiciones enfrentarán una ola de denuncias, fake news y ataques; dependiendo cómo los enfrenten y la coherencia en sus descargos seguirán avanzando o cayendo en el camino; los últimos 100 metros en la contienda electoral no sólo son una carrera de velocidad sino de resistencia, ecuanimidad y temple; veremos si Grozo es el outsider esperado o es embestido por otro. Lo cierto es que el tablero electoral se ha empezado a mover; a los ciudadanos nos toca mirar con lupa a aquellos que pretenden gobernarnos y conducir los destinos del país en los próximos cinco años, ojalá esta vez lo hagamos con sabiduría y acertemos.
Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.


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