Columnas David Auris

La educación innovadora secuestrada por el consumismo digital

Hace unos días revisé en los diarios diversas experiencias de innovación en la educación básica peruana. Me alegró saber que existen cientos de proyectos apoyados por la tecnología digital. Sin embargo, al observar a muchos estudiantes, descubrí una realidad distinta: permanecían hiperconectados, persiguiendo likes, tendencias y videos. Esta escena refleja una generación obsesionada por aparecer en las redes sociales, donde la visibilidad suele ser fugaz como los likes. Lo preocupante es que muchas escuelas del Perú y de otros países subdesarrollados, creen que innovar consiste únicamente en manejar Zoom, Google Classroom, Moodle, Canva o Kahoot. En realidad, innovar significa crear soluciones, transformar realidades y generar valor y mejorar la sociedad.

Esta tecnología digital ha facilitado innumerables procesos, pero también ha generado una forma de autosecuestro. Hoy, ¿quién no tiene un celular con acceso a internet? Casi todos vivimos tentados por videos que parecen divertidos y educativos, aunque muchas veces comprendemos menos la realidad, pensamos menos críticamente y permitimos que otros decidan nuestro destino, como en el ámbito político.

Precisamente, la mente innovadora es clave para realizarnos en esta jungla de la competitividad, y aquí aparece la visión del filósofo surcoreano Byung-Chul Han, quien sostiene que la digitalización está convirtiendo al ser humano en unos ciudadanos hiperconectados, ególatra y autocolonizados con limitado pensamiento crítico e insuficiente relación interpersonal. Agrega el filósofo que, vivimos obsesionados por la cultura narcisista del “me gusta”. Para hacer frente a este nuevo desafío humano, propone la revolución silenciosa que consiste en reflexionar sobre el poder de la contemplación, cultivar la amistad basado en el diálogo y dominar nuestro tiempo e ir al encuentro con uno mismo para tener el control de nuestra vida y así hallar el sentido de nuestra existencia.

Ante este desafío, la educación ha de recorrer caminos más allá de los laboratorios y los dispositivos tecnológicos. Su misión es priorizar la construcción del conocimiento, colocando al estudiante como protagonista de la transformación bajo el liderazgo de docentes innovadores capaces de tender puentes hacia una innovación auténtica. En este punto coincide la visión de Elon Musk, para quien innovar significa cuestionar lo establecido y crear soluciones nuevas, creativas y disruptivas que mejoren la vida de las personas, como los vehículos eléctricos que tienen poco impacto ambiental.

Por ello, más que formar consumidores de plataformas digitales, las escuelas necesitan formar creadores capaces de aprovechar la tecnología para transformar, producir y mejorar su entorno. La pregunta es inevitable: ¿utilizamos la tecnología digital para expandir la mente de los estudiantes o la usamos para formar una generación de consumidores de tecnología?

© David Auris Villegas. Experto en autodivulgación científica para posicionar la marca profesional en Google. Edita y divulga las revistas AURISEDUCA Y AURIS.


David Auris Villegas
Escritor, consultor educativo, columnista, profesor universitario y creador del ABDIV. Licenciado en educación por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y máster en Educación por la Universidad de La Habana. Ha publicado: Como redactar artículos científicos, Comprensión lectora para la vida, Minicuentos para soñar, Mañana al despertar piensa en mí y Cuentos de medianoche.

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